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La contaminación del aire en las ciudades es la responsable de 7 millones de muertes al año en todo el mundo. Las emisiones de CO2 a la atmósfera siguen aumentando, año tras año, a pesar de las advertencias, por lo que se hace necesario un cambio drástico en ciertos hábitos de vida que reduzcan la huella de carbono fundamentalmente a través de los medios de transporte de las ciudades. Los gobiernos se han sumado a este urgente y necesario cambio tomando diferentes medidas y centrándose en la instauración y mejora de los servicios de bicicleta pública (también conocida como bicicleta compartida o bike sharing), como mejor método para alcanzar una movilidad sostenible. En el año 2013 la venta de bicicletas superó a la venta de coches en 23 de los 27 países miembros de la Unión Europea lo cual demuestra que cada día más, la población acude a este práctico y saludable medio de transporte para sus desplazamientos habituales.

Las grandes ciudades están empezando a poner en marcha un sistema de bicicletas compartidas para que se usen de forma temporal: se coge una bicicleta en un punto y se puede devolver en otro diferente. En algunas ciudades es un servicio gratuito, mientras que en otras se paga por el tiempo de uso o mediante una cuota.

¿Cuales son las ventajas que supone este sistema? Podríamos resumirlas en los siguientes cinco puntos:

1. Facilita que muchos se acerquen a la bicicleta como medio de transporte, la prueben un tiempo, y decidan dar el paso a convertirlo en su medio de transporte habitual.

2. Ayuda a la pacificación del tráfico: cuantas más bicicletas circulan por las ciudades, los coches van con más cuidado. Y esto repercute en beneficio de todos.

3. No contamina, con lo que ayuda a reducir la huella de carbono y la contaminación, cada vez más presente en grandes ciudades.

4. Nos ayuda a ahorrar, ya que es mucho más económico que circular con vehículos particulares o incluso con transporte público.

5. Contribuye a una mejora de la salud física, ya que además hacemos deporte.


 

01 Alternativa urbana a los transportes contaminantes

Los sistemas bicicletas compartidas (“bike sharing”) suponen considerables beneficios a la colectividad, por lo que los ayuntamientos están invirtiendo para poder instaurarlo en sus ciudades. Sin embargo, llevar un sistema de este tipo a buen puerto no está resultando ser sencillo. Frente a la reducción de la contaminación en los núcleos urbanos, el aumento del atractivo del transporte público, la promoción de la bicicleta, la mejora de la salud de los ciudadanos y la reducción de accidentes, nos encontramos con retos pendientes de superar tales como la redistribución, el vandalismo, las dificultades a la hora de circular y la falta de financiación continuada.

En los últimos 10 años la tendencia ha sido al alza en las grandes ciudades: Nueva York o Londres han sido dos de las ciudades más destacadas que han optado por implantar este sistema en el que los habitantes pueden compartir las bicis durante un corto espacio de tiempo y aparcarlas en otro de los lugares de la ciudad destinados a tal efecto. De las  703 las ciudades en todo el mundo que lo tenían implantado en 2013 hemos pasado, a finales de 2014, a 855 ciudadesExisten casi un millón de bicicletas para compartir en todo el mundo. La mayoría están ubicadas en China (concretamente 753.508 bicis), seguida de Francia, y en tercer lugar se encuentra España, por delante de Estados Unidos o Alemania.

02 Gestión de la movilidad en Campus universitarios

La tendencia de la evolución de la bicicleta en las universidades es positiva, y se observa que el uso de la bicicleta ha aumentado durante los últimos cinco años en el 60% de las universidades, lo cual es un indicador favorable que demuestra un interés por parte de las universidades en contribuir a la mejora de la movilidad. No obstante, aún queda un camino por recorrer, ya que los desplazamientos en bicicleta representan todavía tan sólo el 6%. Las Universidades Españolas cuentan con más de medio millón de alumnos, casi 130.000 docentes y alrededor de 58.000 administrativos. Los viajes que genera la actividad universitaria distan mucho de ser medioambientalmente sostenibles ya que aproximadamente el 40% de los miembros de la comunidad universitaria van en coche y el 72% reconoce sufrir un tráfico elevado en los accesos a la universidad, haciéndose necesario que la universidad impulse la realización de estudios o planes de movilidad que permitan conocer la situación real y así planificar la promoción de la bicicleta como medio de transporte habitual. En más de la mitad de las universidades, la bicicleta no es considerada una asignatura de movilidad, sino de medio ambiente, y por tanto, no se trabaja en relación con el resto de medios de transporte.

La promoción de la bicicleta en la universidad se popularizó fundamentalmente a partir de 2007 de la mano de los sistemas de préstamo de bicicleta universitaria y la bicicleta pública municipal, pero son pocas las universidades que abordan la promoción de la bicicleta de forma integral, estudiando el público objetivo, las necesidades (accesos, información, aparcamientos…) facilitando servicios (mecánica, préstamo…) y midiendo los resultados. Actualmente, las infraestructuras viales existentes son muy poco favorables a la bicicleta: sólo el 34% de las vías para acceder a los campus universitarios corresponden a zonas 30, caminos, calles peatonales y carriles bicicleta (sólo 1,5%)

Aproximadamente el 80% de las universidades han creado ya un servicio de préstamo de bicicletas o se benefician del sistema de bicicletas públicas de su municipio. La mayoría son sistemas manuales y gracias a la financiación del gobierno local, autonómico o estatal, son gratuitos o de bajo coste. El 55% de las universidades tienen aparcamientos del tipo “U” invertida, que son considerados como uno de los tipos que ofrece más seguridad a la bicicleta. El 35% de las universidades tiene aparcamientos del tipo soporte de rueda que tienen baja seguridad contra el robo, y en tan sólo el 7% de las universidades se cuenta con aparcamientos cerrados, los más recomendados para prevenir el robo.

Por edad y capacidad económica la bicicleta tiene un elevadísimo potencial de triunfo entre los alumnos universitarios, reduciendo los problemas de congestión de tráfico, de espacio y mejorando la calidad de vida de los alumnos, debiéndose aprovechar la fuente de ingresos que puede suponer restringir o reducir el acceso a la universidad en coche, a través de la reducción del espacio de aparcamiento para otras actividades y el cobro de la “tasa eco-universitaria” en favor de aquellos que opten por desplazarse con otro medio que no sea el transporte colectivo, la bicicleta o ir a pié.

 

03 Cicloturismo

Aunque aún no es una industria como tal, el turismo en bici ya genera a nivel europeo, 1.620 millones de euros anuales, según un estudio publicado en 2012 por el Parlamento Europeo, con la colaboración de Vías Verdes.  Informes sobre el impacto económico del cicloturismo en Europa, arrojan que cada año se realizan 2.300 millones de viajes en bicicleta, de los que 20 millones incluyen noches de hotel. El impacto económico directo de estos viajes alcanza 44.000 millones de euros, de los que 9.000 millones llevan asociadas pernoctaciones. La referencia para el sector sigue siendo la Ruta del Danubio, la más antigua, popular y más conocida de las cicloturistas en Europa. A lo largo de los 2.857 kilómetros del río Danubio, cruza diez países, aunque la ruta lleva el nombre del tramo más antiguo, el austriaco, de 463 kilómetros. Ya en 1994, esta senda registró 80.000 noches de hotel, con un incremento del 27% en diez años.

Francia, ocupa, a día de hoy la cabeza del ranking européo de cicloturismo, seguida muy de cerca por España e Italia. El país galo reconoce a su vecino del sur como potencial competidor. ¿Qué tiene España que ofrecer? Por el momento, un mejor clima. El buen comportamiento del sector está despertando el interés por el recorrido que esta industria pueda tener en España, y el siguiente paso será ofrecer infraestructuras hoteleras con una oferta flexible para atraer al turista sobre una bicicleta y que incluyan, entre otras cosas, transporte de pasajeros , taller para bicis, guarda bicis y recomendaciones de rutas.

Fuera de las antiguas vías de tren, entre las que destaca, por ejemplo la Vía verde de la sierra de Cádiz, y del cicloturismo deportivo ampliamente implantado en Mallorca, el Camino de Santiago y la Ruta de la Plata son los clásicos del turismo en bici. Otras rutas alternativas que empiezan a cobrar importancia son: la Senda del Oso, en Asturias, la Vía Verde del Aceite, en Jaén y la de Ojos Negros, la más larga en España, entre Teruel y la costa valenciana.

 04 Posicionamiento de EFICIA: bicicletas eléctricas.

EFICIA, a través del acuerdo empresarial establecido con eBike75, está desarrollando, a través de SERBIUR, un ambicioso plan de expansión de los sistemas públicos de alquiler de bicicletas, centrando el mismo en la introducción de sistemas de bicicleta eléctrica, que apenas abarca, a día de hoy un 10% de la flota total de sistemas de bicicletas públicas.

Nuestro posicionamiento en este sector, abarca, entre otros, los siguientes aspectos:

  • Redacción de planes de movilidad.
  • Estudios de demanda y posibilidades de implantación.
  • Cálculo de las inversiones y localización de la financiación.
  • Diseño de la bicicleta, incluyendo el software y hardware que requiera el sistema.
  • Planes para empresas o negocios: hoteles, zonas comerciales, universidades, aparcamientos, aeropuertos, puertos, etc
  • Implantación del servicio público.
  • Gestión de envíos y repartos.
  • Implantación de flotas de movilidad sostenible en servicios de mantenimiento.

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Las bicis eléctricas suponen una solución a los problemas de movilidad en las grandes ciudades. Una bicicleta eléctrica es un vehículo con pedales que equipado con un motor eléctrico auxiliar de potencia nominal continua máxima de 0,25 kilovatios, cuya potencia disminuya progresivamente y que finalmente se interrumpa cuando la velocidad del vehículo alcance los 25 km/h, o antes si el ciclista deja de pedalear o frena.

La mayor parte de los desplazamientos que se realizan en las ciudades son de menos de 50 Km, y en este tipo de recorridos, las bicicletas eléctricas son muy rentables, porque aunque para un comprador su precio pueda parecer elevado, su eficiencia las convierte en un medio natural. Existen varios perfiles de usuarios de este tipo de vehículos: los amantes del deporte, las personas que las usan de forma ocasional y las se lo plantean como un sistema de transporte.

Las bicicletas eléctricas incorporan un Sistema de Pedaleo Asistido (también denominado P.A.S. o Pedelec). Este sistema se activa mediante un sensor que determina la fuerza de nuestro pedaleo, transmitiendo esta información a un motor para que éste ayude al avance de la bicicleta. Cuando se deja de pedalear o se acciona el freno, el motor deja de funcionar. La energía es suministrada por una batería que en muchos casos podemos extraer de la bicicleta, y que podemos cargar en cualquier enchufe corriente, que necesita un tiempo de carga de entre 2 y 8 horas dependiendo el modelo. La velocidad máxima varía desde los reglamentarios 25Km/h hasta los 40Km/h, e incluso más. La autonomía también varía considerablemente según el tipo de batería instalada en la bicicleta, pues existen dispositivos de recarga cuando la bicicleta rueda. Contamos actualmente en el mercado con bicicletas eléctricas capaces de sobrepasar los 140 Km de autonomía, aunque la autonomía mas habitual es de unos 35-60 Km.

Si nuestra bicicleta eléctrica cumple con Directiva Europea 2002/24/CE, no se necesita permiso de conducción ni seguro, porque se rigen por las mismas directrices que las bicis convencionales. Por tanto podrás circular por carriles bicis, incluso circular por las aceras en aquellos lugares donde esté permitido. En cuanto al uso del casco, según el artículo 47 del Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, los conductores y, en su caso, los ocupantes de bicicletas están obligados a su utilización en las vías interurbanas.

Uno de los pocos inconvenientes que tiene el uso de la bicicleta eléctrica en nuestros desplazamientos diarios es el robo. Si se roban bicis convencionales, la posibilidad que los amigos de lo ajeno se fijen en nuestra bici eléctrica, un producto relativamente nuevo y atractivo, es bastante alta.