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Madrid alerta frente a posibles nuevos episodios de alta contaminación

El Ayuntamiento de Madrid ha pedido a los madrileños que reduzcan a 70 kilómetros la velocidad en la autovía de circunvalación M-30 y en los accesos a la capital ante el riesgo de que se produzcan nuevos episodios de alta contaminación. El buen tiempo que se prevé para los próximos días podría provocar que el dióxido de nitrógeno aumentara de nuevo.

Según un comunicado del Ayuntamiento, los niveles de contaminación se han mantenido bajos durante todo el fin de semana por la reducción de la circulación de vehículos en la ciudad. Sin embargo, esta tendencia puede cambiar al principio de la semana ya que el lunes es el día de mayor intensidad de tráfico en la capital. “Es posible que si persiste la estabilidad y la poca ventilación, en la noche del lunes o el martes se produzca una nueva superación de los límites”, recoge el comunicado.

El Consistorio solicita a los madrileños que opten el transporte público y dejen aparcado el coche.

La calidad del aire es uno de los problemas con los que, a diario, se tienen que enfrentar las autoridades de las principales ciudades europeas. La apuesta por el transporte público eficiente es, a priori, la solución más lógica. Pero mientras se consigue una red convincente, y en tanto que los ciudadanos se conciencian para usar esta vía de transporte alternativa al coche particular, los alcaldes ponen en marcha diversas medidas para intentar que dejemos nuestros vehículos en casa.

Madrid, después de que ya lo hiciese en su día Barcelona, ha decidido limitar la velocidad máxima a 70 km/h en una de sus principales circunvalaciones, la M3o.

Una decisión no exenta de polémica, al igual que otras similares puestas en práctica en otras ciudades europeas. Berlín es, según la European Environmental Bureau (EEB), la ciudad que mejor luchan contra la polución en la Unión Europea. Es un ejemplo en cuanto a su eficiente red de transporte público, una cultura de la bicicleta muy extendida y una restricción del tráfico para los coches más contaminantes. Bruselas es otra de las urbes en la que la cultura ciclista está muy extendida, de modo que tienen prioridad en el centro de la ciudad. Aún así, en casos de picos de contaminación, se limita la velocidad a 50 km/h. Según recoge el portal «autocasion.com», en Estocolmo y en Londres funciona un sistema de peajes a la entrada del casco central de la ciudad, por lo que el uso del transporte público es casi obligatorio. En el caso de Londres, si queremos acceder al centro tendremos que pagar ocho libras. La medida, puesta en práctica desde el año 2003, supone un coste de 150 millones de libras anuales en mantenimiento y 200 millones por la instalación del sistema. París, directamente han prohibido la entrada a la ciudad a los vehículos diésel, los más contaminantes. En caso de polución extrema, además se alternan los días circulables entre coches de matrícula par e impar, y también llegan a prohibir la entrada de camiones de más de 3,5 toneladas. Esto último es muy similar a lo que ocurre en Atenas. La ciudad considerada como la peor en la lucha contra la polución es Roma, debido a su deficiente transporte público y al limitado incentivo existente al uso de la bicicleta.

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