A la espera del nuevo ciclo de negocio en la construcción.
La recuperación del dividendo para los inversores de Acciona; la vuelta a beneficios de Sacyr; la escalada de Ferrovial hasta sus máximos en Bolsa; la apuesta de Carlos Slim por el reflotamiento de FCC, o el extraordinario recorte de deuda llevado a cabo por el grupo ACS, son noticias que invitan al optimismo en uno de los sectores, el de la construcción, que más ha tenido que correr para ponerse a resguardo de la crisis y que, posteriormente, está consiguiendo salir reforzado.
Los cuatro ases que llevan las constructoras españolas en la partida que se juega en el mercado mundial de las infraestructuras son la experiencia en obra industrial e infraestrcuturas complejas, las referencias en el despliegue del ferrocarril de alta velocidad, el conocimiento en infraestructuras del ciclo del agua y el peso en servicios urbanos. La quinta carta ganadora es la facilidad para financiar y explotar proyectos en concesión.
En contra de ellas han pesado los altos ratios de deuda frente al ebitda, que eran penalizados en los criteros de solvencia de los concursos internacionales, y el proteccionismo de muy diversos mercados, con Brasil a la cabeza.
Ya en el mercado local, el plan de pago a proveedores impulsado por el Gobierno cubrió facturas por más de 42.000 millones de euros y frenó la sangría en el circulante de las empresas. Entre ellas, Ferrovial o FCC dicen cobrar ahora cobrar de la Administración incluso mejor que antes de la crisis, con plazos ligeramente superiores a los 100 días por sus servicios.